Benedikt
Después de que mis hombres revisan el perímetro, bajo de la camioneta y me dirijo a las rejas de esa bodega abandonada que ya conozco de memoria, abro la puerta oxidada y sigo mi camino sin perder tiempo, cuando por fin llego a esa habitación un tanto oculta entre las sombras, veo al hombre que ya espera por mí.
—Has llegado tarde mi querido Fiară —me indica Şacal, mirando su reloj y lanzándome una sonrisa burlona.
—¿Cómo esperabas que llegase antes si me hablas casi en plena madru