Dante observó a la sencilla familia; de entre todos los integrantes, hubo una personita que captó su atención. Florencia era una niña atractiva; innegablemente había heredado las facciones de su madre.
Florencia, por su lado, lo observó y sí, no podía negar que el hombre era atractivo; la mujer que llevaba de la mano era hermosa, pero tenía cara de “fuchi”, se decía mentalmente la jovencita.
Zoila Murrieta era una bella mujer de ojos azules, piel blanca, cabello rubio dorado y piernas gruesas