Tal como lo prometió Efraín, a las 6:30 pm el hombre ya estaba en casa de Marina.
—¿Lista?
¡Lista!
—Bien, vamos… —dijo aquel hombre con cara de satisfacción.
Luego de ello, Efraín tomó su maleta, la subió a su elegante auto, mientras Marina aún dejaba indicaciones a Ofelia.
Una vez que Marina subió a su auto, comenzaron el camino a un lugar que Marina desconocía.
—Y bien, ¿A dónde vamos a ir?
—Es una sorpresa… Te prometí un fin de semana de relajación, ¿no?
—Sí, pero no me dijiste a dónde me iba