Elena
Intenté gritar, pero el sonido salió amortiguado mientras la mano se cerraba con más fuerza sobre mi boca. El pánico explotó dentro de mí. Pataleé y me debatí, mis uñas arañando piel áspera, pero otro brazo me rodeó desde atrás, fuerte e implacable, tirando de mí hacia atrás como si no pesara nada.
Me esforcé más, con el pecho ardiéndome, pero fue inútil.
Me arrastraron por el suelo y me empujaron dentro de una de las habitaciones vacías. La puerta se cerró de golpe detrás de nosotros c