Sharon
«Lo arreglaré. Como siempre hago.»
Las palabras me golpearon en un lugar para el que no estaba preparada.
Parpadeé.
Y durante un segundo imposible, no era Elena la que estaba sentada frente a mí.
Era Lila.
Los ojos de Lila. La mano de Lila sobre la mía. La voz de Lila diciendo exactamente las palabras que siempre había dicho —las palabras que me habían seguido en cada desastre que había causado, en cada crisis que había creado, en cada ocasión en que había hecho algo que no podía deshace