—Aquí sí. Y con esa señora también.
Mateo tocó la cabeza de Bruno.
—¿Me va a preguntar por el letrero?
Sentí un frío breve en el pecho, pero no dejé que me cambiara la cara.
—Tal vez.
—Yo lo hice porque no quería que te pusieras triste.
Me dolió tanto que tuve que respirar antes de responder.
—Lo sé