—Me da miedo —admití.
Damián no se sorprendió.
—Lo sé.
—No quiero sentir que dejo mi casa atrás como si no hubiera significado nada.
—No tienes que hacerlo.
—Aquí sobreviví.
—Lo sé.
—Aquí crié a Mateo. Aquí lloré. Aquí me enojé. Aquí aprendí a vivir sin ti. Y luego aquí aprendí a dejarte entrar sin