—Que no se repita mucho.
Mateo tomó una hoja y un marcador azul.
—Regla de cajón.
—Mateo —dije—, no todo necesita regla.
Los tres me miraron.
Yo misma escuché lo absurdo de mi frase.
—Bueno, casi todo —corregí.
Mateo se sentó en el piso y escribió con concentración. Cuando terminó, giró la hoja haci