Renata podía mentir sobre mí, comprar a Mariana y disfrazarse de abuela herida, pero acababa de cometer un error.
Tocar a Sofía.
Miré la foto en la pantalla del celular.
Sofía, cinco años más joven, entrando al edificio donde yo vivía cuando estaba embarazada. Llevaba una bolsa en una mano y el cabe