Escuché un sollozo.
—Yo no sabía que estabas embarazada.
Me quedé helada.
—No necesitabas saberlo para no venderme.
—Mi mamá estaba enferma —dijo rápido—. Yo tenía deudas. Renata apareció con esa manera suya de hacerte sentir que te está dando una salida cuando en realidad te está comprando. Me dijo