El pasado siempre vuelve.
Francesco se había convertido en el hazmerreír de su prometida, ella se revolcaba con otro hombre las veces que quería, inventando cualquier excusa, que cada vez sonaban más estúpidas y sin sentido.
Ahora tenia el camino más libre, Francesco tenía tantas cosas en su cabeza que él no ver con Zia en la noche le daba la oportunidad de seguir pensándolo todo, menos que su futura esposa se entregara carnalmente al jefe de seguridad de su familia.
¿Cómo Alice pudo decirme a la cara que me amaba y