94. REALIDAD
Salto de mi silla y me pongo a caminar de un sitio a otro, sintiéndome atrapada. Es cierto que acepté casarme con él de mentiras, pero no a esto. ¿Toda la vida? ¡No! ¡No puedo aceptar eso, apenas nos conocemos! Además, tengo mi vida trazada, y no hay cabida para hombres en mi futuro, no quiero que hagan sufrir nadie a mis pequeños. Aunque ahora mismo yo les mentí, y les dije que este hombre que me está pidiendo quedarse la vida entera conmigo quiere ser su padre, pero no lo es. ¿Podré casarme c