84. SANTIAGO
El doctor Alfonso le alcanza una bebida hidratante que Santiago bebe a sorbos cortos como le indicara aquel que le dice complacido.
—Al parecer ya te aliviaste, con eso que te di no vas a vomitar más. Y la tembladera va a pasar en un rato. ¡No vuelvas a caer en las trampas de esa mujer, mi amigo! Como tengo que decírtelo, todo lo que venga de ella es peligroso. ¿Ves? Ya estás dejando de estremecerte, en un rato no sentirás esa molestia.
—Me alegro mucho, no me gusta vomitar, nunca me ha gustad