286. MARTA
Ha terminado de leerle a Isabella que sigue en su estado de coma, con todos sus signos vitales bien, pero no despierta. Se seca una lágrima mientras le acaricia la mano, y comienza a hablarle.
—¿Sabes Bella? No puedes seguir dormida, porque somos muchos los que te necesitamos para seguir viviendo, para ser felices. Hay algo que jamás te he confesado, Bella. El día en que me invitaste a ir a tu apartamento, yo había decidido acabar con mi vida
¡Sí, como lo oyes! Me habían casi encontrado esos t