Por otro lado en una imponente casa, Adele al fin abre los ojos y mira a su alrededor sin reconocer nada del lugar donde se encuentra. Una enfermera al verla, viene a revisarla, para luego salir corriendo y regresar con una señora. Que se queda mirando Adele con adoración y con un poco de miedo en la puerta.
—¿Mamá? ¿Eres mi mamá, verdad? — pregunta sin poderlo creer todavía, para enseguida agitada preguntar. —¡Luis! ¿Dónde está Luis, y Vivian y el niño?
—No sé nada de eso hija, ¿quiénes