171. REGALO.
Al fin luego de una hora de viaje, llegaron a una hacienda en un lugar intrincado y muy custodiado. Todo el mundo saludaba a su prometido y le llamaba jefe.
Néstor la ayudó a bajar del auto, e introducirse en la vivienda llevando su mano apoyada en su espalda, realmente era una hacienda muy hermosa, aunque le pareció muy fría y extraña.
—Bienvenida a tu futura vivienda —Le dijo cuando estaba en el centro del salón— esta casa la acabo de comprar, puedes cambiar todo lo que quieras en ell