—Sal… de aquí. —mascullo entre dientes. Ella se queda inmóvil burlándose de mi. —¡¡Largo!!.
Se marcha después al ver que comencé a quejarme de dolor, cuando ella se fue, el medico entró de prisa, le grité que me dolía demasiado y él rápidamente coloco algo en mi suero que me hizo sentirme cansada, solo susurro bebé mientras cierro mis ojos teniendo la silueta del medico al quedarme dormida.
Sentía que algo cálida me toma de forma delicada, era como si estuviera flotando en el aire, era reconfor