El terror me sobrecogió.
Jamás me había asustado tanto.
Mis ojos comenzaron a lagrimear de inmediato.
—No...
Por favor, Leif, no hagas esto ¿Sí?
—Shh, relájate.
Todo será tan rápido que no sentirás dolor.
Voy a deshacerme de ese bastardo y luego volveremos con los demás así no tendrás que llevar la vergüenza de tener un animal de ese maldito.
—¡Leif, para, me estás haciendo daño!
De repente llegó corriendo el otro lobo que nos había acompañado y Aila.
Yo no quería que ella viera esto.
Es muy pe