—Te ves hermosa —murmuró Aleix justo a mi lado mientras que caminábamos.
Genevieve venía a nuestro lado en silencio.
—Gracias Aleix...
De repente enmudecí y me detuve en seco cuando ellos me llevaron hasta un caballo.
—¿Qué...?
—Te llevaremos.
—Vamos.
Te esperan.
Antes de que pudiera decirles que no sé montar Aleix me sujetó subiéndome al caballo y tan rápido como pudo se subió frente a mí.
—No te preocupes.
Yo te llevaré.
Sujétate.
Asentí como si pudiera verme y me aferré a su cintura colocand