Capítulo 46

A la mañana siguiente sentí el calor que no pude sentir anoche.

Mis párpados se abrieron poco a poco para poder ver lo que tenía frente a mí.

El fuego se había apagado pero en la entrada de la cueva podía verse los rayos de un sol radiante lo que indicaba que obviamente había dejado de llover.

Quise moverme y fue ahí cuando me di cuenta de lo que verdaderamente me estaba manteniendo cálida.

Un cuerpo pegado a mi espalda que me sostenía de la cintura para no dejarme ir.

Un cuerpo masculino que y
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