La pequeña me recibió con un abrazo cuando llegué a su habitación y me complació verla tan animada, pero la verdad es que me gustaría hacer más por ella.
Para hacerla más feliz.
Ambas estábamos mirando por la ventana de su habitación y noté dos cosas.
Una era el jardín hermoso lleno de flores mágicas.
Las mariposas lo visitaban con regularidad.
Y la otra era una piscina que jamás había visto.
Aunque no es que yo salga mucho de estas cuatro paredes desde que Aidan me trajo aquí.
—Aila ¿Te gustar