Tyler
Solté el teléfono con fuerza. maldiciendo en todos los idiomas que conocia.
¡Jameson Shields era un maldito bastardo!
El corazón me tronaba en los oídos, la frustración de no poder tenerlo en frente y no poder decirle al hijo de puta todo lo que pensaba de él hacía que quisiera golpear algo, siempre estuvimos bajo su mira; en la empresa, en la mansión, sin necesidad que Markus estuviese detrás de mí como una jodida sombra.
El tuvo el sarten por el mango todo el tiempo.
Golpeé el escritori