Tyler
La tregua entre Isabella y yo, aunque débil, sobrevivió el primer mes, los gritos y las peleas mermaron, no es que no discutiéramos, ella seguía siendo un incordio y yo debía seguir comportándome como si fuese Jameson Shields, pero ya no parecíamos pirañas cuando estábamos en el mismo lugar.
El segundo mes, todo fue más tolerable, seguíamos durmiendo en habitaciones separadas para el disgusto de Domenico, íbamos a fiestas luciendo como una feliz pareja recién casada, pero en casa nos ign