Capitulo 20. La advertencia
Elena entró a la habitación y cerró la puerta con cuidado, percatándose de que nadie estuviese cerca, Amaranta no le prestó mucha atención y se dejó caer en la cama nuevamente para arroparse con las muchas cobijas que tenía.
—Señorita Val... Disculpe, Ama— se excusa— tengo que decirle algo urgente.
—¿Qué?—bajo las cobijas. Sin prestarle mucha atención a las palabras de Elena.
—¡Es importante!— tomando sus cobijas de encima para que le preste atención.
—¿Qué es lo que sucede?—molesta.
—En unas h