—Sebastian está interesado en Alicia, no puedes influir en él—dijo Andrés sombríamente. —Y Daniel tampoco va a casarse contigo, deja de soñar.
—¿Quién sabe? ¿Con mi apariencia, quizás pueda lograrlo?—dijo Julia con la cabeza inclinada, luego se echó a reír con fuerza.
—¿De qué te ríes?
—Me río de tu inocencia. ¿Cómo es posible que el CEO tan respetable de Grupo Martín sea tan ingenuo? Es como si yo colaborara con Daniel, ¿qué pierdo yo? En el peor de los casos, él intentaría aprovecharse de mí,