Julia se sorprendió.
—Señor Ruiz, ¿qué lo trae por aquí?
—Quería ver el ambiente de su estudio y de paso revisar tu mano— dijo Daniel mirando su mano izquierda. —¿Te sigue doliendo hoy?
—Ya no duele. —Se había golpeado antes, pero el dolor había pasado.
—Te traje una pomada del extranjero que es muy efectiva para desinflamar y desvanecer moretones. Pruébala— dijo Daniel entregándole el ungüento.
—Gracias— Julia lo recibió.
Irene estaba atónita. Daniel era el hombre que le gustaba, pero él siemp