A estas alturas, ya no podía controlarse. Tomó su mano con cierta brusquedad, obligándola a desabrochar su cinturón, lo sacó, y luego la poseyó...
El cielo comenzaba a aclarar. Julia despertó, su cuerpo cubierto de marcas íntimas, con el brazo de Andrés rodeando su cintura, profundamente dormido. Miró su rostro, con sentimientos encontrados. Anoche, sin saber cómo, las cosas se habían calentado. Parecía que cuando un hombre y una mujer estaban solos juntos, era realmente peligroso; en un descuid