Julia sintió un calor en su rostro cuando la punta de los dedos de él rozó sus labios.
Julia se sorprendió un poco y dijo: —Vi la noticia del suicidio de Alicia esta mañana.
—Sí, fue obra de Adrian.
— ¿Te sientes triste por eso? —ella miró sus ojos, tratando de descifrar las emociones en ellos.
—No estoy triste —la voz de Andrés era muy calmada—. El destino que le tocó es resultado de su propia codicia y ambición desmedida. Se lo buscó ella misma.
Julia no sabía qué decir, así que solo asintió c