Esa noche, Julia no fue al hospital, sino que se quedó en casa cenando con su padre. El padre ahora había perdido parte de su memoria, pero parecía más feliz que antes. Julia pensó que quizás era lo mejor, así tenía menos preocupaciones. Después de cenar, llegó una videollamada de Andrés.
Julia estaba en el jardín cuando contestó la llamada.
—Hola —dijo.
Su hermoso rostro apareció en la pantalla.
Andrés la miró con sus ojos profundos.
—¿Por qué no viniste esta noche?
Julia sonrió y dijo:
—¿No es