—Sí —respondió mientras se abrochaba la camisa. Al oír su voz, se giró y le preguntó—: ¿Te desperté?
—No, me desperté sola —su mirada se posó en la camisa de él.
Llevaba una camisa negra con un diseño sutil. Desde el divorcio, parecía que lo veía usar esa camisa con frecuencia. Era una camisa que ella le había regalado.
—¿Por qué me miras tanto? —Andrés echó un vistazo a su propia ropa y luego la miró.
Julia volvió en sí y, sin decir nada, bajó de la cama y fue al vestidor. Buscó una corbata y s