—¡No! —gritó Julia con voz llorosa—. ¡Él es inocente, no lo metas en esto!
—Si es así, haz lo que te digo. Anoche Andrés trabajó hasta tarde en el grupo, modificando el proyecto. Ve ahora mismo al grupo y consígueme ese documento.
—¡No puedo hacerlo! —exclamó Julia, aferrándose al teléfono con los ojos llenos de lágrimas.
—Piensa en la vida de tu padre y podrás hacerlo. Recuerda, solo te doy una mañana. Si no lo consigues, prepárate para recoger el cadáver de tu padre —sentenció Gael antes de co