Al día siguiente. Tal como prometió, Andrés llegó a la Mansión Gómez. Bajó de su lujoso auto, vestido con un traje negro que lo hacía lucir aún más noble y misterioso bajo el sol del atardecer.
Entró en la villa esperando enfrentar la ira de Diego y el llanto de Julia, pero no fue así. Diego no estaba en casa y Julia estaba en el comedor tomando suplementos nutritivos. Andrés entró al comedor con pasos suaves pero imponentes.
—¿Dónde está tu padre? —preguntó, planeando hablar con Diego sobre el