—Nos encontramos con alguien desagradable.
Julia se sentó con Andrés y le preguntó: —Andrés, ¿ya cenaste? Si no, podemos comer juntos.
—Aún no—respondió Andrés, mirando la comida en la mesa. Todo era rojo: carne picante, alitas picantes, pescado picante...
Frunció el ceño y dijo: —Julia, ¿olvidaste que tu estómago no está bien? ¿No temes tener problemas esta noche si comes esto?
Julia se sintió un poco culpable. —No lo como siempre, solo de vez en cuando.
—Pediste demasiados platos picantes. Agr