Julia sintió que debía ser algo bueno.
Sacó los documentos y vio que eran papeles judiciales. ¡La condena de su padre había sido anulada! La sentencia original fue revocada y ahora era declarado inocente.
Los ojos de Julia se abrieron de par en par. —Andrés, ¿tú hiciste esto por mi papá?
—¿Quién más podría haberlo hecho? —respondió Andrés sonriendo.
Julia estaba eufórica. Abrazó su cuello y le dio un beso. —¡Gracias, Andrés!
—Eso no es suficiente—dijo Andrés sonriendo, sujetando su cabeza para p