—Bianca, estoy aquí—dijo Julia bajando del coche, tomada de la mano de Andrés.
Bianca miró sus manos entrelazadas con sorpresa. —¿Quién es usted para la señorita?
—Soy su esposo—respondió Andrés amablemente.
Bianca abrió la boca asombrada. —¿Señorita, ya está casada?
—Sí, — Julia se sonrojó un poco y miró a Andrés. —Llevo casada dos años.
Bianca volvió a mirar a Andrés.
Ciertamente era apuesto, y su porte y apariencia indicaban que era un hombre adinerado.
Bianca dijo: —Señor Andrés.
Andrés sonr