—¡Estás mintiendo!—exclamó Julia, aferrándose a su ropa con fuerza.
—¿Qué crees que voy a hacerte?
—Seguro que dices que me ayudarás a bañarme, pero luego intentarás...
Andrés frunció el ceño, algo molesto. —¿Tan bajo concepto tienes de mí?
Julia se quedó callada, mordiéndose el labio. Andrés, aún con el ceño fruncido, finalmente no dijo nada más. La ayudó a sentarse en una silla y salió. —Está bien, báñate tú sola. Esperaré afuera, ten cuidado de no caerte.
Julia lo vio salir y cerrar la puerta