El día siguiente.
Julia trabajaba en el estudio.
Emilia estaba de viaje recientemente, así que Julia tenía que ir todos los días.
Manuela subió y le dijo: —Jefa, hay un cliente esperándola abajo.
—Ya voy—, Julia dejó a un lado sus bocetos y bajó.
Alicia la esperaba en la sala de exposiciones. En cuanto vio a Julia, sonrió y preguntó: —Julia, ¿le devolviste el bolso a Andrés?
—Sí, lo devolví—, respondió Julia con calma. —¿Qué asunto la trae a nuestro estudio, señorita González?
Alicia sonrió. —Po