Llegaron a Villa de Oro.
El largo cabello de Julia ya estaba mojado, pegado a su delicado rostro.
Andrés apartó su cabello y la llevó al segundo piso.
Julia yacía en la cama, todavía con ánimo para hacer bromas.
—¿Ya sanaste la pierna?
—Estoy casi recuperado.
—¿Ya te quitaron el vendaje?
—Fue retirado esta tarde—Andrés respondió en voz baja, viendo lo mal que se sentía ella, le pasó una toalla para que se secara el sudor.
—Luis está a punto de llegar, aguanta un poco más—Andrés la ayudó a senta