Después de aquello, la conversación pasó a temas más ligeros: el próximo debut de la línea de ropa de Pamela, la elección de las telas, los rumores sobre el lugar del evento y la lista de invitados. Se sintió casi normal.
Casi.
Entonces recibí otra llamada.
Mi abuelo.
—Pamela, lo siento, tengo que contestar. Te llamaré después.
Lo último que escuché antes de atender la otra llamada fue su murmullo burlón.
En cuanto contesté, la voz atronadora de mi abuelo me llegó al oído.
—Amber, acabo d