La sala de ceremonias era pequeña.Paredes de piedra. Ventanas altas. Luz neutra. Sin flores, sin pasillo, sin espectáculo. Solo determinación.Pamela estaba de pie a mi izquierda, con las manos fuertemente entrelazadas y los ojos brillantes. Ser a la vez mi mejor amiga y la prima de Jason parecía darle la extraña y serena certeza de que aquello era lo correcto, como si ese momento llevara años preparándose.Del lado de Jason, Marcus permanecía firme, con los anillos en una mano… y el teléfono en la otra. Discreto. Deliberado. Solo grababa los votos. No estaba publicando nada. Todavía no.El funcionario habló con calma. Nombres. Consentimiento. Compromiso.Cuando llegó el momento, Marcus dio un paso al frente y le entregó los anillos. Luego retrocedió, manteniendo el teléfono en el ángulo necesario para seguir grabando.—Al menos asegúrate de guardar la grabación de los votos —susurró Pamela, apenas capaz de contenerse.—Ya está hecho —respondió Marcus en un murmullo—. Publicarl
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