Capítulo 25. ¡Solo quien persevera, vence!
Christopher
—¡Lucha, hijo! No te des por vencido —me aconsejó con esa dulzura maternal que siempre lograba desarmar mi orgullo—. ¡Solo quien persevera, vence! Recuerda que los muros más altos caen ante la insistencia del corazón.
—¡Sí, mamá! —asentí, sintiendo un nudo en la garganta que apenas me dejaba respirar—. Pero con todo el daño que le hice, es muy difícil que me vuelva a perdonar. Me mira con un odio que parece quemarla por dentro, y lo peor es que yo mismo encendí ese fuego.
Aun así, l