Capítulo 174. Criminales de cuello blanco
Amber:
Esa noche en la Fundación fue más emotiva de lo que esperaba. Nos entregaron una placa a cada uno: a mí, por mi trabajo como asesora legal de las personas protegidas por la institución; a Christopher, por su aporte económico en la remodelación del centro.
Fue un acto de reconocimiento sencillo, sin protocolo exagerado, y quizás por eso me llegó más hondo. En el camino de regreso a casa, me acomodé contra su pecho en el asiento trasero de la camioneta y cerré los ojos.
—¿Cansada? —me preg