Isabel
—Isabel calmate—Me pide papá
¿Como puedo calmarme cuando mi hija está en manos de ese tipo?
—¡Que me calme!... ustedes debian cuidarla y se robaron a mi pequeña.—Asesine con la mirada a mi padre y Federico.
—Tranquila, Isa, la policía ya está alerta. Muy pronto encontraremos a Victoria.
—Nunca te importo, Victoria, toda la vida la has despreciado y estoy segura que te alegra que ese enfermo la tenga.
—Por supuesto que no, aunque lo dudes yo quiero a mi nieta.
—Planeabas que León me saq