Isabel
No puedo dejar de llorar lo cual complica mi situación porque el doctor está contemplando la idea de sedarme y no es lo que quiero.
-¡Calma Isabel!- Me pide el idiota quien ahora sé que es Leon.
León el hombre más dulce y atento; en realidad, es quien me atropelló, por su culpa perdí la vista durante ocho años de mi vida y mi Valentina casi queda sorda.
Es irónico que mi pequeña lo ama ignorando el mal que le causó.
-Isabel necesito que te calmes y me digas si puedes ver.
-No veo nada, e