Mundo ficciónIniciar sesiónEsperando a que abriera el regalo, se sorprendió al ver que se trataba de una pequeña manilla con corales en ella, la cual había comprado hace unos días mientras viajábamos de camino a la institución. Se colocó feliz, quedó apenas agrandándome para que me viera directo a los ojos, me sonrió y unió sus labios a los míos. Después de terminar con todo, salimos de allí para dirigirnos hacia el hotel







