Amaba cada parte de su cuerpo, cada lunar, cada imperfección, todo encajaba perfectamente conmigo incluso la cicatriz de su cuello debido a que la marque más que la que tenía en el pecho gracias a mi padre. Amaba cuando sudaba en mis brazos, terminando de desvestirla para poder pasar el roce de mis manos por todo su cuerpo; cuando abrí sus piernas para adentrarme dentro de ella sintiendo su calor interno; dónde ambos empezamos a gemir de placer el cual aumentaba cada vez más y más cuando aument