Narra Scott
Me encontraba revisando cuando alguien abre la puerta y no necesito ver de quien se trata, ya que puedo reconocer ese aroma.
—¿Qué quieres, Eva? —Digo con seriedad.
—¿Así me recibes? Te he extrañado, ¿sabes? —Tiene que ser una broma.
—Dime de una maldit*a vez a que vienes. —Está colmando mi paciencia.
—¡Por dios! Scott. Quería verte porque en verdad te extraño. Además, te recuerdo que fui primero tu prometida. —Esta mujer no tiene vergüenza.
—¡Yo no quiero nada contigo! Al fin estoy