—¡Oh! En verdad te la trajiste —la miro. —Linda porque no buscas dos cafés para Jarrell y para mí —levanto las cejas. —si no es molestia —le sonríe a Linda, si no la conociera me creía su sonrisa antipática.
—En seguida.
—No es necesario Linda —digo con voz firme.
—No hay problema, Jarrell.
—Ya terminaste con lo que te di, lo necesito para mandárselo a Waylon.
—Ya casi.
—Será mejor que lo termines, si la señorita Amanda, desea un café ella misma ira por el, no es así.
—Es que querí