Celesty.
Sus palabras resonaban en mi mente, repitiéndose como un eco:
. ¿De verdad me ama? ¿O es solo un egoísta que lo dice para que no tome mi lugar? ¿Tendrá miedo de que lo enfrente y lo venza? Mi cabeza daba vueltas, y un mareo comenzaba a invadirme.—Lo siento, pero yo a ti no —dije, sintiendo un profundo dolor en el pecho. Debía mentirle para salir de esta situación.—Mientes —dijo de repente—. ¡Adalyne, dime la verdad!—No miento —dije con seguridad—. ¡Yo no te amo!—¿No me amas? —dijo a