83. El vaivén (T2)
Herseis había olvidado el calor, la satisfacción y el placer de estar viva. Durmió de forma profunda y descasó de forma grata. A la mañana siguiente se despertó cansada. Admiró al hombre que estaba acostada detrás de ella. Salió del lecho, desnuda. Había marcas de chupetones en su piel. Caminaba con pesadez y con dificultad, con las piernas separadas, debido al ímpetu y fuerza con la que Helios la había asaltado. Era más grade, firme y vigoroso. Además, había pasado mucho desde que había tenido